Marketing del Jardín

Estoy trabajando en un ensayo más profundo sobre esta visión, pero mientras tanto, dejo aquí un adelanto que traza sus fundamentos.

El Marketing del Jardín es una postura filosófica frente al acto de emprender y comunicar. Se opone directamente a la idea de que el sufrimiento es virtud, y que solo a través del sacrificio constante se puede alcanzar el éxito. No comparto esa ética del dolor como moneda de cambio. No creo en la promesa futura de recompensa a cambio de desgaste presente. Porque esa promesa no tiene garantía.

En lugar de eso, defiendo la ausencia de dolor, la tranquilidad como principio y la armonía como objetivo. Esta visión se inspira en los sistemas naturales, que no luchan contra la corriente: buscan el cauce, la temperatura y el ritmo que permiten la vida sin desgaste innecesario. Así debería pensarse el marketing.

Desde el Jardín, no se plantea un camino de dominación del mercado, sino de convivencia inteligente con él. No se fuerza el mensaje; se cultiva. No se presiona al cliente; se le acompaña. No se compite por la atención a gritos; se construye presencia con silencio y coherencia. Se eliminan las tensiones superfluas y se prioriza lo que funciona sin romper la estructura personal, sin quebrar la energía vital del emprendedor.

No es una renuncia al crecimiento. Es una renuncia a la ansiedad como combustible. Es una estrategia de permanencia, de sostenibilidad interna y externa. Una forma de hacer marketing sin violencia contra uno mismo.

“El que no es feliz con lo necesario no será feliz con nada.”
“No arriesgues lo que ahora tienes; recuerda que lo que has logrado hoy fue una vez una de las cosas que esperabas.”

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Última actualización: 27 de enero de 2026
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